Cuando una marca de autos aprueba un concesionario nuevo, o pide renovar la imagen de uno existente, llega con un manual. Ese documento dice qué color exacto lleva el pórtico de ingreso, cuánto mide la franja con el logo, dónde va el pilón en la vereda y cómo se separa la zona de ventas del taller. La fachada deja de ser una decisión de gusto y se vuelve un requisito.
El manual describe cómo debe verse la fachada, casi nunca cómo construirla en tu ciudad. Un panel perfecto en el render puede ondularse con el sol de la Sierra o manchar sus tornillos cerca del mar.
La respuesta corta: el alucobond cumple el manual si se resuelven la estructura y las juntas
El aluminio compuesto, que en Ecuador casi todos llaman alucobond por la marca más conocida, es la opción más usada en fachadas de concesionarios y showrooms porque permite superficies grandes, planas y de un color uniforme. Es un panel formado por dos láminas delgadas de aluminio pegadas a un núcleo plástico o mineral; en fachadas el espesor más común es de 4 mm. Se corta, se ranura por detrás y se dobla, así que con él se arman pórticos, columnas forradas y franjas con esquinas limpias.
Lo que define si la fachada se ve bien durante años no es el panel en sí, sino tres cosas que el manual de la marca no detalla: la estructura metálica que lo sostiene, las juntas que le dejan espacio para dilatarse y la tornillería que usas según el clima. Si quieres ver cómo trabajamos este material, revisa nuestra página de revestimiento de fachadas.
El manual de imagen manda, y en Ecuador ya hay ejemplos
Las marcas globales actualizan su imagen cada cierto tiempo y piden a sus concesionarios alinearse con el nuevo manual: colores, tipografía, proporciones del pórtico de entrada y hasta el tipo de panel. Por eso la fachada de un concesionario suele ser parte del contrato de distribución, y el revestimiento se diseña a partir de ese manual, no al gusto del local.
Para el fabricante eso significa igualar el color de referencia del manual (no todos los colores están en stock), respetar las medidas aunque el edificio no tenga proporciones ideales y coordinar desde el inicio las letras de aluminio con LED o el logo luminoso que va sobre el panel.
Qué lleva una fachada de concesionario y cómo se resuelve cada parte
| Elemento | Cómo se suele resolver | Lo que hay que cuidar |
|---|---|---|
| Pórtico o marco de ingreso | Bandejas de aluminio compuesto plegadas sobre estructura metálica | Planitud en paños grandes y continuidad del color entre paneles |
| Franja superior con el logo | Paneles en el color de la marca y letras corpóreas o logo iluminado encima | Prever el paso de cables y el acceso para mantenimiento del LED |
| Columnas y muros laterales | Forrado con paneles plegados en esquina | Que las uniones coincidan con la modulación del vidrio del showroom |
| Ingreso a taller y posventa | Paneles en color secundario y señalética de dirección | Golpes de vehículos en la parte baja; conviene un zócalo resistente |
| Pilón o tótem en la vereda | Estructura propia revestida y elemento luminoso | Cimentación, cargas de viento y lo que permita el municipio |
El panel: núcleo, pintura y dirección de la veta
No todos los paneles de aluminio compuesto son iguales, aunque se vean igual en la bodega. Hay tres detalles que conviene preguntar antes de aprobar una cotización:
- El núcleo. Existe el núcleo estándar de polietileno y existe el núcleo con relleno mineral, llamado FR o resistente al fuego. En edificios de varios pisos los códigos de construcción de otros países limitan el polietileno a ciertas alturas y distancias; si tu concesionario está en un edificio alto o pegado a otros, conversa con tu arquitecto sobre qué núcleo usar.
- La pintura. Para exteriores se usan recubrimientos pensados para soportar radiación ultravioleta durante años. Un panel de interior puesto a la intemperie pierde el color antes, y en un color corporativo esa diferencia se nota entre un paño y otro.
- La dirección. Los acabados metálicos y algunos colores cambian de tono según hacia dónde se monta el panel. Por eso se instalan todos con la flecha de fabricación en el mismo sentido.
En una fachada de marca, el panel es lo de menos. Lo que se ve a los tres años es la estructura que lo sostiene y la junta que se dejó para que el aluminio se mueva.
Equipo de Markedi
Estructura, juntas y clima: lo que el render no muestra
El aluminio se dilata con el calor. En la Sierra, donde una mañana fría puede terminar en un mediodía de sol fuerte, un paño de varios metros sin junta adecuada termina ondulado. Por eso los paneles de fachada se fabrican como bandejas plegadas con su propio marco y se cuelgan de una subestructura, con una separación entre ellas que se ve como una línea fina y regular. Esa línea es la que permite el movimiento.
En la Costa el enemigo es otro. En Manta, Salinas o Guayaquil, el salitre y la humedad atacan la tornillería y los puntos donde el aluminio toca acero común. Ahí conviene usar fijaciones de acero inoxidable y separar los metales distintos para evitar la corrosión por contacto.
Para cortar, ranurar y plegar las bandejas con medidas exactas usamos router CNC. La ranura en la cara posterior tiene que dejar la lámina exterior intacta para que el doblez quede recto y sin fisuras, y en una fachada con decenas de bandejas esa repetición exacta es lo que hace que todo calce.
Cómo se ordena un proyecto de fachada para concesionario
- Reúne el manual de imagen vigente de la marca y los planos del edificio, o al menos medidas reales de la fachada.
- Revisa con el fabricante qué elementos del manual aplican a tu edificio y cuáles necesitan adaptación aprobada por la marca.
- Define el panel: núcleo, color de referencia y acabado para exteriores.
- Aprueba los planos de despiece, con la modulación de bandejas y la ubicación de juntas.
- Verifica con el municipio si el pilón o los elementos luminosos requieren permiso.
- Fabricación de subestructura y bandejas, y luego montaje por etapas para no cerrar el showroom.
- Instalación de letras y logos iluminados, prueba de encendido y retiro del film protector al final.
Los plazos de una fachada dependen del tamaño y de la disponibilidad del color, así que se definen en la propuesta de cada proyecto. Nuestro taller está en Otavalo y atendemos proyectos en todo el Ecuador; la logística se coordina por proyecto.
Cuándo no te conviene el aluminio compuesto
Si el manual pide piedra real o madera maciza en zonas de contacto, un panel de imitación puede no pasar la revisión de la marca. Si la fachada es casi toda vidrio, a veces basta con revestir el pórtico y la franja. Y si el local es arrendado por poco tiempo, una fachada completa es una inversión que se queda en el edificio cuando te vas.
La regla práctica antes de firmar
Pide que la cotización diga por escrito qué núcleo y qué recubrimiento tiene el panel, qué estructura lo sostiene, de qué material es la tornillería y cómo se resuelven las juntas. Si una propuesta solo habla de metros cuadrados de alucobond, está cotizando el material, no la fachada.
Preguntas frecuentes
¿El alucobond y el aluminio compuesto son lo mismo?
Alucobond es una marca registrada de paneles de aluminio compuesto, y por costumbre se usa el nombre para todo el material. Hay otras marcas con calidades distintas, por eso conviene preguntar qué panel exacto se va a instalar.
¿Se puede igualar el color exacto de una marca de autos?
Depende de la referencia del manual y de lo que ofrezcan los proveedores de paneles. Antes de fabricar conviene aprobar una muestra física del color; la pantalla engaña.
¿Se puede instalar sobre una fachada que ya existe?
Sí, el aluminio compuesto se monta sobre una subestructura anclada a la fachada actual. Hay que revisar en qué estado está el muro y por dónde corre la instalación eléctrica.
¿Cuánto mantenimiento necesita?
Poco: limpieza periódica con agua y jabón neutro y revisar juntas y fijaciones. Cerca del mar conviene hacer esa revisión con más frecuencia por el salitre.
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